¿QUÉ ES?

La blefaroplastia es una técnica quirúrgica que permite eliminar el exceso de grasa, piel y músculo que se forma por encima y por debajo de los ojos. Con esta técnica se puede corregir, por tanto, las bolsas de los ojos, las ojeras y los párpados caídos, que dan al rostro un aspecto cansado, triste y envejecido. 

¿QUIÉN ES UN BUEN CANDIDATO PARA SOMETERSE A ESTA INTERVENCIÓN?

Aunque es una intervención que se tiende a asociar con personas maduras, la realidad es que también personas jóvenes de menos de 35 años pueden optar por esta intervención cuando por razones genéticas, hereditarias u otras desarrollan una flacidez excesiva en los párpados o tienen un cúmulo de grasa bajo los ojos que entristecen su mirada y le confieren más edad de la real.

¿EN QUÉ CONSISTE LA INTERVENCIÓN?

La intervención consiste en abordar los excesos o defectos de los párpados inferiores y superiores para dotarlos de armonía. El cirujano plástico debe evaluar meticulosamente cada caso clínico y comentarlo ampliamente antes de la intervención con cada paciente, haciendo ver las posibilidades y también las limitaciones (posibles asimetrías, patologías no corregibles con la blefaroplastia, etc...).

DURACIÓN, ANESTESIA Y HOSPITALIZACIÓN

La blefaroplastia es una intervención sencilla, normalmente ambulatoria. Suele practicarse con anestesia local alrededor de los ojos acompañada de sedantes para que el paciente esté más tranquilo durante la intervención, que puede durar de una a tres horas.

RESULTADOS

Normalmente, las cicatrices en los párpados se hacen coincidir con el pliegue  alpebral superior de forma que, con el tiempo, serán imperceptibles. En el párpado inferior, de ser necesaria, la cicatriz estará situada justo por debajo de las pestañas, llegando también a ser normalmente imperceptible.

Sin ser complicaciones, son frecuentes los hematomas perioculares que pueden durar más tiempo del deseado. Al cabo de uno o dos días el paciente ya podrá leer y mirar la televisión, y podrá hacer vida normal en menos de una semana.

RECOMENDACIONES POSTOPERATORIOS

Las sensaciones más comunes son las de tirantez y de hinchazón por el proceso inflamatorio inevitable. La utilización de colirios y pomadas en el postoperatorio, pueden en algunos casos ocasionar una visión borrosa o un cierto grado de ojo húmedo. Es aconsejable, después de la intervención, dormir con la cabeza algo elevada para evitar la acumulación de líquidos en la zona operada durante la noche, lo que mantendría el edema durante más tiempo. Son recomendables los masajes de drenaje linfático normal realizados por profesionales cualificados