Cuantos de nosotros no ha sufrido ocasionalmente o lo que es peor frecuentemente,  dolores faciales que se irradian a la cabeza, cuello, nuca y espalda y sin tener una causa aparente? Pues bien, los Cirujanos Orales y Maxilofaciales están muy capacitados para reconocer y tratar una gran variedad de dolores faciales.

Una causa muy común de los dolores de cabeza y dolores faciales intensos es la disfunción de la articulación temporomandibular (ATM).

La ATM es la articulación dónde “encaja” la mandíbula o maxilar Inferior con la base del cráneo. Los síntomas que el paciente refiere en los problemas de la ATM incluyen dolor de oído el cual es valorado por el Otorrinolaringólogo quien descarta cualquier patología a este nivel, pero el dolor de oído persiste, se siente un sonido o crujido o “clic” cuando se mueve la mandíbula, hay  incapacidad para abrir o cerrar la boca ya que hay mucho dolor, además de los dolores descritos de cara, cuello, nuca, espalda y en la región temporal ( “sien “ ).

Los dolores que se originan a partir de problemas en la ATM, pueden ser causados por problemas originados directamente en la articulación y/o los músculos que se encuentran vecinos a ella o una combinación de ambos. El tratamiento sólo será posible una vez el Cirujano Oral y Maxilofacial haya determinado el sitio y las causas del dolor. Alguien que tenga el hábito de apretar o rechinar los dientes ( Bruxismo )  o alguien que tenga una relación anormal de los maxilares, puede experimentar el dolor causado principalmente por espasmo muscular e inflamación en la articulación.

Del mismo modo, pacientes que tengan una historia de traumas faciales, fracturas en la mandíbula, artritis reumatoidea, osteoartritis o cualquier condición óseo degenerativa presentará sin duda dolores en la articulación que se irradiará a otras partes de la cara.

El tratamiento varía desde lo más sencillo a lo más complejo es decir la cirugía. La terapias incluyen modificaciones en los hábitos alimentarios, terapia térmica, administración de analgésicos y relajantes musculares hasta el uso nocturno o permanente de la placa miorelajante, aparato de acetato que generalmente se coloca en el maxilar superior similar a un protector de los boxeadores pero mucho menos voluminoso y más cómodo de utilizar.

En casos en que la enfermedad lleve ya varios años y eventualmente haya sido tratada sin éxito, el único tratamiento posible será la Cirugía.

Al mismo tiempo, algunos dolores son atribuidos a los efectos de la tensión emocional y el tratamiento no sólo incluirá lo ya descrito sino que  estará relacionado con la ayuda para disminuir la tensión y la ansiedad. En muchos casos esto último hace desaparecer el dolor por completo.